Por: José Luís Pineda Nieto.
En la edad media, podemos ver la aparición del gótico, viendo así como este relacionado con el renacimiento, resulta un poco confuso y sin ningún encanto posible. El estilo gótico encontró su gran medio de expresión en la arquitectura. Surgió en la primera mitad del siglo XII a partir de la evolución de precedentes románicos y otros condicionantes teológicos, tecnológicos y sociales. La arquitectura gótica perduró hasta bien entrado el siglo XVI en diversos países europeos como Inglaterra, mucho después de que el estilo renacentista hubiera penetrado en otros campos artísticos. Las mayores realizaciones del gótico se manifestaron en el terreno de la arquitectura religioso. Es posteriormente cuando el gótico retoma las bellas artes, creando así obras artísticas demasiadamente hermosas y encantadoras para el mundo artístico. Así, se crea el gótico como un arte que trata de ser fiel a lo real, con altas expresiones de sensibilidad y sensitividad.
En la obra Tristan e Iseo, esto lo podemos ver relacionado con el mito amoroso, en donde el caballero se inspira en las batallas por su mujer, la cual es su fuente de inspiración para salir librado de cada una de estas guerras. Además de todo podemos encontrar que en Francia se ve una sociedad medieval, pero a la vez urbana, la cual tenía una mentalidad y una religiosidad nueva.
Es así, cuando en el siglo XII surge fuertemente el poder económico, y es en este siglo y junto a los productores primitivos de esta época, donde predominó una clase de artesanos, quienes no solo existen por si, si no por lo urbano, que trabajan regularmente, y otra de comerciantes especializada y concentrada como una verdadera clase profesional. Las tradiciones romanas se conservaron en otras regiones fuera de Italia, como en el valle del río Mosa, que había sido romanizado mucho tiempo antes de la caída del Imperio, y en Provenza, en la Francia meridional.
En cuanto a la obra, esta historia de estos dos personajes Tristán e Iseo, es uno de los mitos de amor de mayor importancia a nivel mundial (en cuanto literatura). Su excepcional fortuna en el ámbito de las literaturas románicas al dejarse ver desde la segunda mitad del siglo XII. Su rapidez en todas las lenguas literarias de la Europa medieval reconocidas por las diferentes personas, ayudó para que aparecieran constantes alusiones a esta leyenda en canciones cultas y populares. Pero lo que verdaderamente hace inclasificable a esta historia dentro de la literatura cortés de la materia de Bretaña es el haber dado paso a una nueva clase de amor, el amor trágico, en la literatura. Un amor que surge del azar, provocado por una equivocación, no por la afinidad electiva ni por el compromiso social. Tal vez por ello su atractivo perdura hasta nuestros días en la literatura que conocemos nosotros los estudiantes y el resto de personas que aman la literatura conocida hasta hoy.
Esto se relaciona con la vida caballeresca que se vivía en este te tiempo (siglo XII) ya que el carácter y los ideales de la caballería adquirieron una mística tal que combinaba las cualidades aristocráticas, las virtudes cristianas y el amor cortés femenino. En donde el caballero ideal debía ser un hombre valeroso, leal y generoso, como los héroes de la poesía épica. A los ojos de la Iglesia, debía poner su espada al servicio de la pobreza y de la necesidad y, especialmente, al servicio de las Cruzadas dirigidas a Tierra Santa. Del sur de Francia procedió la idea de que un caballero debía servir a una dama (a veces prometida o casada con otro) a la cual él amaría apasionadamente, aunque sin esperanzas. Los romances franceses y las canciones de gesta cantadas por los trovadores reflejan esta ética caballeresca.
La caballería se desarrolló y tuvo sus manifestaciones más destacadas en el siglo XIII, difundiéndose en Europa y en la Tierra Santa, e influyendo en la literatura popular. Como cualquier otra profesión, la de caballero se aprendía mediante la instrucción desde muy corta edad. A los siete años, un niño era enviado a vivir a la residencia de un caballero; allí servía como paje aproximadamente hasta su pubertad, momento en el que se convertía en escudero y servía a su señor en el campo, al tiempo que aprendía la destreza militar. En el siglo XII, se convertía en caballero cuando su maestría en las armas era reconocida por otro caballero, el cual le daba un fuerte golpe con su puño o con el plano de la hoja de una espada y le llamaba señor caballero como lo llamaban luego de todo esto.
De por si esta obra da un paradigma de una pasión amorosa enfrentada a un destino trágico como lo es Tristan e Iseo, quien gozó desde sus primeras versiones medievales de una gran celebridad. A partir del siglo XII fueron numerosas las variantes de esta leyenda, vinculada más tarde a las hazañas de los caballeros de la corte artúrica y cuyos ecos llegaron hasta el siglo XIX, el cual sirvió para que otros personajes siguieran con esta tradición que se venia llevando a lo largo de la historia. Finalmente tiene una cierta picardía audaz, pero que respeta sobre todo las leyes divinas, se tiene cierta obediencia al rey, pero sobre todo resalta la búsqueda del honor por parte de los caballeros.
“La parte más emocionante de esta obra (en mi opinión personal) es cuando en el camino de regreso a Cornualles, Iseo y Tristán beben accidentalmente un filtro de amor que les da la madre de Iseo para su matrimonio, y que tiene la propiedad de unir en amor eterno a quienes lo beben.”
Puedo decir que esta obra es agradable, ya que a través de ella se pueden ver reflejadas características de la época feudal, y da toda una idea del llamado amor cortés, también se puede observar en la novela ciertas características míticas medievales, como del brebaje del que surge un amor. También puedo decir que esta obra ha pasado a simbolizar el amor fatal, condenado a un final desgraciado por lo ocurrido con esta pareja de enamorados.

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